Biomarcadores digitales: el futuro de la salud.

En  los últimos años, ha ido creciendo el uso y ventas de lo que conocemos como bandas o relojes inteligentes, entre otros dispositivos. Como se puede apreciar en el gráfico, la tendencia de que la población utilice cada vez más los dispositivos inteligentes (como pulseras de seguimiento de la actividad física, relojes inteligentes, entre otros) es cada vez mayor.

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Gráfico del número y previsión de ventas de relojes inteligentes para el 2021.

 

De hecho, las previsiones sitúan a estos dispositivos en la segunda y tercera posición, ambos con una cifra de ventas cercana a los 49 millones de unidades. (1)

 

¿Qué suponen estas nuevas tecnologías para la salud?

Estas nuevas tecnologías aportan constantemente una cantidad de datos a tiempo real del estado físico y del bienestar del usuario. Y por tanto, suponen la aparición de una fuente nueva de biomarcadores de salud.

De acuerdo con la publicación de la revista de tendencias en salud digital; Harnessing the Power of Data in Health (2) durante el año 2013 se produjeron 153 exabytes provinientes de datos de salud digital.

Sin ir más lejos en el año 2020 los mismos autores explican que se generarán 2.314 exabyte. Dichos datos incluyen: registros médicos, historial del paciente, datos genéticos, biomarcadores digitales (como cantidad de agua consumida, sueño….).

En conclusión, las nuevas tecnologías son capaces de generar infinita información de calidad sobre el estado actual de la salud de la persona, aportando enormes beneficios para la salud y bienestar del usuario.

 

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¿Cuáles son los futuros retos?

 

En un futuro donde las nuevas tecnologías, son las herramientas que van a guiar el futuro de nuestra salud, no cabe olvidar los tres aspectos fundamentales, por los cuales las empresas tecnológicas hemos de apostar: la ética, la privacidad y el rigor científico.

Sin ciencia no hay rigor y sin ética ni privacidad no hay confianza y no hay tecnología. 

Las empresas deben de ser transparentes con su política de datos y por supuesto cumplir con el Reglamento de la Ley Europea de Protección de datos (25/2018) así como garantizar a nivel científico que dichas soluciones benefician al usuario, a su salud y a mejorar su calidad de vida.

Fuente bibliográfica: 

(1)  Statia. https://www.statista.com

(2)  Stanford Medicine 2017 Health Trends Report Harnessing the Power of Data in Health.

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